domingo, agosto 24, 2008


Amanecer

Hoy la ciudad está vacía pero no mi alma. Quienes se marcharon volverán algún día trayendo en su equipaje las huellas de sus pasos; es mi turno de abandonar los socavones de la melancolía.


Me corresponde despojar de su manto de bruma a los fantasmas para atrapar mis ilusiones. Construyo las bases del edificio en el que guardaré cada uno de mis sueños y en mi habitación preparo un manjar de música y palabras tan dulce como la miel. Tampoco olvido que el fuego consume y purifica, por eso- en las noches- me dedico con paciencia a cocinar el menú incierto de mis emociones.


Le dije a la soledad “vete, no quiero más tu compañía”. Antes de partir me miró triste-mas no vencida-y desapareció, dejando en las paredes su rastro inconfundible de frío y niebla.

1 comentario:

M. Jose dijo...

De vez en cuando es bueno vaciarse de todo, despojarse de aquello que nos llena de fantasmas.
Ahora amigo mio, debes volver a llenarte de ti, ser lo eres realmente para poder vencer de una vez al rastro que deja la soledad...
Un abrazo, estoy contigo
MJ