jueves, agosto 21, 2008

Trascender


Un espíritu libre y aventurero desató las amarras para un viaje sin retorno.

Por un instante no hubo capitulaciones; bastó imaginar el abrazo de las olas cuando alcanzan a las rocas. Allí, en ese pacto silencioso de elementos, el universo se fragmenta; luego regresa al agua y fluye...lentamente fluye.

Necesidad de dejar mis huellas bien marcadas en la arena; urgencia por arrastrar las redes colmadas de mariposas en receso; premura por dibujar un arco iris en medio de la noche.

Mi voz sigue intacta a pesar del humo; todavía canta, juega con el aire, se revuelca en los ritmos entrañables de los grillos verdes que a veces encienden una lucecita. Y entonces vuelvo a entonar una canción sin nombre; agazapada en el diapasón de mi memoria, escurridiza, traviesa, divertida.

Mañana habrá que reinventar el espacio, recapitular acontecimientos, reagrupar golondrinas dispersas, redescubrir el sabor de la primavera.

3 comentarios:

M. Jose dijo...

´Mañana reinventarás el espacio y pondrás nombre a esa canción que juega a esconderse en tu memoria.
Precioso lo de dibujar un arco iris en la noche...
Un pacto silencioso entre metáforas...
Un abrazo querido amigo, mago de mi corazón
JM

sky-walkyria dijo...

constantemente la aurora se recrea,
y el sol nos lleva prendidos de sus rayos,
mientras estamos vivos,
seguimos nuevos
besos

Edgardo dijo...

Los aventureros realizan sus hazañas sabiendo que eso les puede llevar la vida, por lo tanto, hacen sus viajes sin retorno, sin vuelta atrás, es que así, van siempre hacia delante, difícilmente vuelven a pasar por el lugar que alguna vez pisaron.

El universo se fragmenta en cada lagrima, en cada gota de rocío, en cada una de las cosas que compacta, contracta cada esencia que puede encontrarse en el universo. Como no iba a representarse de esa manera en el océano, donde somos cáscaras de nuez a la deriva de la vida y de las corrientes submarinas.

Todo fluye, siempre todo fluye, pasa por nosotros, junto a nosotros, sobre nosotros, todo pasa, es el eterno devenir del que hablo Heráclito hace tanto tiempo, que también paso, para mal de todos, para bien de algunos.

Siempre hay que elevar las manos, soñar, saber que se puede, sin dejar de pensar, de temer, de olvidar.

Mañana todo puede pasar, ¿Por qué no? ¿Qué nos dice que no es así? Pero vive hoy y no a partir de mañana…

Un saludo grande.

HologramaBlanco