Somos, folklore en aire de radio

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CONDUCE

MARIA MARTA BRUNO

por AM 1090 "Nuestras Raíces"

Los viernes de 13 a 15 hs.

Escuchanos en internet:

www.radio1090.com.ar

Latinoamérica está de luto

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Las imágenes que verás si das click en la foto corresponden a la masacre de indígenas en Bagua el 5 de junio de 2009 por parte de Ejército y Gobierno peruano. ¿Hasta cuando?.

Archivo del blog

Levántate y canta. Versión Cuarteto Zupay de Argentina

Canción de caminantes. Versión cuarteto Zupay Argentina


Les presento a mi amado colegio. Bachiller 1986

Trece historias de Bogotá, contadas por sus habitantes.

Fragmento especiales La ciudad jamás contada. CITY TV. Abril 2008

Nota programa Arriba Bogotá. CITY TV Octubre 2007

El mejor equipo del mundo

El mejor equipo del mundo
Millonarios, el ballet azul

Mi otro Ballet Azul Club Sport Cartagines

Conozca más de la Candelaria en Bogotá

Conozca más de la Candelaria en Bogotá
Los invito a un café. Es mi sitio preferido.

Lectura y escritura desde la primera infancia

Portal educativo del Estado argentino

Silvio Rodríguez- Canción del elegido

Víctor Jara- Te recuerdo Amanda

"No hay más patria que mi libertad"

Manolo García- Pájaros de barro

Solidaridad con el pueblo Mapuche en Chile

Dos voces del pueblo

Dos voces del pueblo
Salvador Allende-Pablo Neruda

¿Encontraría a la maga?

¿Encontraría a la maga?
Julio Cortázar

"Si no hay café para todos, no hay café para nadie"

"Si no hay café para todos, no hay café para nadie"
Ché Guevara

Gracias a mi querida Massy

Gracias mi querida Ruth.

Gracias mi querida Ruth.
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Gracias mi querida Lina

Gracias mi querida Paola

Gracias mi queria Luzjuria

Gracias mi querida Roxanne

Gracias mi querida Ruth L. Acosta

Premio Palabras como rosas

Premio Palabras como rosas
Gracias mi querida amiga Semiuqse

Premio a la creación artística

Premio a la creación artística

Premio a la amistad

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Gracias Reina Y Roxanne

Premios de mi Reina de mi corazón

Premios de mi Reina de mi corazón
Gracias desde el fondo de mi corazón Reina hermosa.

Premio de un ático con calor de hogar

Premio de un ático con calor de hogar
Gracias a ti mi querida Liz. Hostorias de un ático.

Gracias Indeleble

Gracias De Feripula

Gracias querida Anabel

Gracias mi querida Jose

Gracias mi querida Elí

Gracias querida Cecy

Gracias a Nori

Sunday, December 06, 2009

Un triunfo que no supo a gloria




Y claro que nos unía algo más que la complicidad de dos viejos amigos. Nos reíamos de los mismo, íbamos a las fiestas con nuestro grupo, jugábamos billar, cantábamos y hasta conquistábamos; bueno, en este aspecto debo reconocer que Álvaro me llevó siempre la delantera. Lo cierto es que había algo muchísimo más trascendental, un vínculo inalterable, quizás el motivo poderoso de esa camaradería: un balón de fútbol. Es verdad que, de alguna manera, la afición por ese deporte nos ponía en orillas opuestas. Él es hincha de Santa Fé. Yo fanático de Millonarios; pero aunque cada uno era fiel a su respectivo equipo de Bogotá, acudíamos todos los domingos (y a veces los miércoles), sin falta, al estadio. Fueron casi diez años ininterrumpidos de ver partidos buenos y malos; de esa ceremonia que empezaba con la antesala al cotejo. Porque antes de entrar a la tribuna compartíamos un trago, una cerveza, una gaseosa o aquella comida típica de la capital llamada piquete, que consumíamos en “El Palacio del colesterol”.

Un miércoles en la noche- tal vez de 1992- se enfrentaban Santa Fé y Millonarios. Como de costumbre nos citamos en las afueras de El Campín dos horas antes del encuentro. Compramos la boletas, luego fuimos a una tienda cercana, nos sentamos en una mesa, pedimos media botella de ron y la tomamos despacio, intentando arreglar el país a punta de palabras. Al filo de las ocho salimos del establecimiento, caminamos las cinco cuadras que nos separaban e ingresamos a la tribuna Lateral Sur. Aún no existían las llamadas “barras bravas”, y pese a que ese sector del estadio era el más barato, podíamos disfrutar del espectáculo sin ningún problema. No importaba que nos tocara detrás del arco. Nos ubicábamos en la parte más alta y así teníamos una visión perfecta del terreno de juego. Mientras rodaba el balón matábamos el tiempo haciendo los respectivos pronósticos, discutiendo acerca de la posición de nuestros equipos en el campeonato.

-“Si les ganamos hoy subimos tres puestos. Quedamos de octavos y clasificamos”, dijo Álvaro con inconfundible voz de optimismo.

-“Jajajaja . No sea iluso. Llevan tres años sin ganarnos un clásico. Millos es tu papá”

-“Vea, no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista; además no se olvide que su equipito anda muy mal. Viene de perder con el colero”. .. ¿Quiere tinto (café)?.

Respondí que sí. Mi amigo chifló, levantó el brazo y le hizo señas al vendedor que cargaba una especie de dispensador portátil en su espalda y repartía café en la tribuna. Agarré mi vaso de plástico, probé un poco y prendí un cigarrillo.

-“Bueno ya van a salir los equipos”, anoté

-“Sí mijo, llegó la hora de la verdad” contestó Álvaro al tiempo que, me pareció, se echaba la bendición.

Seguimos charlando sobre la fecha futbolera, la historia de los clásicos, uno que otro paréntesis en el que nos contábamos cosas de nuestras vidas personales y, algunas veces, nos sumíamos en esporádicos silencios de nervios o expectativa. De pronto, en medio de uno de esos silencios, Álvaro me gritó:

-"iGüevón, se está quemando!”

Volteé la cabeza y descubrí una expresión de pánico en los ojos de mi amigo. No sabía a qué se refería hasta que empecé a notar un olor a chamuscado y a percibir el humo que salía de quién sabe qué parte. Bajé la mirada y casi me da un infarto. Delante de mí, justo en la siguiente grada, la chaqueta de mi vecino de enfrente mostraba una llamita que comenzaba a crecer. Aterrado me di cuenta de que se prendió por culpa de mi cigarrillo. Justo en ese momento salían los árbitros y los veintidos jugadores a la cancha. El papel picado, los cánticos, la algarabía general, se confundían con nuestra inevitable preocupación. De inmediato cogimos al pobre cristiano a palmadas en la espalda- sus acompañantes también- hasta que logramos apagarlo; entre tanto, a través de los altoparlantes del estadio, se anunciaban las notas marciales del himno Nacional. Creo que, a lo mejor, el respeto que generan música y letra del símbolo patrio, lograron distraer la atención de la víctima de mi piromanía por descuido.


Todavía me cuestiono si fue por la euforia de la primera jugada de gol, por la intensidad del juego o la adrenalina que produce un partido de esa naturaleza; en todo caso el afectado, pese a enojarse, no tomó ninguna represalia. Lástima que, para mi desgracia, el tipo resultó hincha de Santa Fé. Esa noche Millonarios le dio un baile impresionante a su rival de patio ganándole tres a cero. Y yo, muerto de la pena- y acudiendo a mi instinto de supervivencia- me tragué la emoción y tuve que cuidarme de cantar o festejar siquiera uno de esos golazos.


Monday, November 16, 2009

Mi adiós con un canto




Sin ironías ni culpas. Sólo con el agradecimiento por casi dos meses de sueños y colores me despido. Así, como nos conocimos, entre frase y frase, acercándonos cada vez más, entendiendo que había algo especial entre nosotros.

Acostumbro a disolver el dolor en el aire de la risa y de los sueños. No evado los muros que me separan de mi esencia. Tampoco me complace caminar en el borde o al filo de la navaja. Mucho menos esquivando los surcos que dejan en el alma los adioses.


Una lluvia de recuerdos se desgaja de este cielo gris. Cae un fuerte aguacero a esta hora en Bogotá. No es coincidencia. Los cambios climáticos suelen venir acompañados de señales. En este caso son los ecos de un mundo que está al otro lado, más allá de mis montañas, en la llanura que se pierde en un mar frío y distante.

Celebremos entonces la dicha que tuvimos al encontrarnos en ese pequeño intervalo. Si valió o no la pena lo sabremos más adelante, al interior de nuestros universos, en cualquiera de los recovecos de este misterio llamado existencia.

Monday, November 02, 2009

Sin límites


Cuando te vi entre la multitud había olvidado lo que era perderme en una mirada. Nunca pude hacer la cuenta de los días que llevaba en soledad. Ni siquiera la imagen de algún preso, tachando las semanas sobre la pared, me servía de ejemplo para desbaratar mi propio encierro. Quizás otros calendarios, no el mío; aunque, para ser honesto, se parecían en algo: cuatro paredes y varios barrotes convertidos en fronteras infranqueables…

Ahora cantan en la radio. Se escucha una voz que le hace juego a la melodía del piano. “Porteños” me dices y sueltas esa risa contagiosa. Te respondo que, gracias a Dios, nuestro acento es neutro; pero que va, no podré ocultar jamás el eco de mis palabras ataviadas con la niebla del páramo.

Llueve allá y por aquí no escampa. Invariablemente tengo que aclararte que en mi patria no hay estaciones. Sí, ya sé, suena raro. Lo más cercano a la nieve es el granizo. Y el sol de los venados es un extraño privilegio que, en ocasiones, pinta de colores las montañas que protegen mi ciudad. Cuestión de latitudes. Lo único cierto es que la primavera llegó una noche, golpeó quedito la ventana y se instaló en mi habitación.

Es tarde. O bueno, no tanto como para no quedarnos un ratico más. Siempre aplazo la despedida. Me cuesta conciliar el sueño porque empiezo a hablar con la almohada, a dar vueltas y a recordar cada una de tus frases ingeniosas y divertidas. Me pregunto al mismo tiempo tantas cosas. También aventuro respuestas. Y en ese intervalo que va desde el besito de buenas noches hasta un despertar lleno de ilusiones, me permito una pausa de silencios. Es ahí donde abro lentamente los ojos y derribo nuevamente esos muros, esas paredes, esos barrotes… Quiero perderme en tu mirada, reflejarme en tu verde, hacerte sonreír, tomarte de la mano y caminar en tu Sur.

Monday, October 19, 2009

Por tu sendero

Falta el tiempo que no sobra. Se reducen las horas, los días, los meses, los años. Es la notificación que llega a la montaña desde una llanura azul . Sabemos que la distancia es una espera que acumula los deseos. Presentimos el abrazo que ya existe, dos corazones que laten sin medida y se refugian entre pieles, vino, tierra y barro. Caminaremos tomaditos de las manos. Me enseñarás el brillo de una Plata que ya intuyo. Sobornaremos con sonrisas los árboles del bosque de tu alegría. Cantaremos a una sola voz encima del silencio que tantas veces nos aclamaba. Bailaremos al lado de la soledad porque no la odiamos; dejaremos que sea testigo de nuestro mutuo hallazgo. Ni siquiera habrá espacio para esos espacios vacíos que nos aquejaban. Un sólo suspiro entrelazado en los surcos de la memoria. Una tímida caricia. Un vaivén de sensaciones en la misma orilla. Un minuto que evapore de una vez y para siempre los ecos de alguna lágrima extraviada. Y entonces, cuando ya no hayan más pretextos, cuando afloje el último músculo que estaba quieto, cuando de repente nos tengamos ganas, no habrá espacio, silencio, canto, risa, nada. Solamente dos que suman uno en el amor.




Monday, October 05, 2009

Simplemente La Negra



La vi en 1992 en un concierto al lado de Alberto Cortez y Nito Mestre. La Negra bailó, tocó el bombo, cantó, y nos regaló la inigualable interpretación del folklore latinoamericano que, gracias a su voz, adquiría la esencia de lo sublime. Algo normal en una artista de su entrega y talento; pero si a lo anterior agregamos que el concierto fue en Bogotá- ubicada a 2600 metros de altura- la fuerza de Mercedes Sosa en el escenario era para quitarse el sombrero. Y el público bogotano se lo reconoció con una lluvia de flores y de aplausos que le arrancaron esa sonrisa que enamoró a todo mundo.

Tenía de compositora lo que Pelé de filósofo, sin embargo, cuando se lanza la pregunta: ¿usted sabe cuál es el autor de Gracias a la vida, Como la cigarra, Canción con todos, Duerme negrito, Que vivan los estudiantes, Alfonsina y el mar, Canción de las simples cosas, zamba para olvidar, Que vivan los estudiantes...? apuesto a que usted, yo y los demás, responderemos: ¿nos creen idiotas? pues obvio: Mercedes Sosa.

Argentina, tucumana, latinoamericana, universal y, sobretodo, del pueblo. Querida y admirada, aunque resistida por esa minoría (muy poderosa por cierto) que ve el polvo de los caminos desde la frialdad de sus torres de arrogancia, no escapó a la persecución y tuvo que salir de su amada Argentina a un exilio que la llevó de continente en continente hasta regresar en 1982 al entrañable país del sur. Eso, en lugar de apagarla, logró el efecto contrario: convertirla en el grito de millones de seres anónimos, humillados y oprimidos.

Ayer despertamos con un vacío en el corazón. Hoy es posible que las cosas sigan su curso normal. Lo único que no volverá a ser igual es la presencia palpable y cercana de esa mujer que llevaba un continente entero en su voz. A ella le agradezco la oportunidad que me dio de sentir la magia de las luciérnagas, el vuelo del cóndor y el abrazo de la tierra.


Marcha mundial contra el Presidente de colombia Alvaro Uribe. Noviembre 6 de 2009. Pasen la voz.
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Carlos Eduardo Rojas Arciniegas
También me dicen Caselo. Sueño todo el tiempo; mis pasiones son el cine, la música, leer y escribir. Amo sin límites y recibo lo que quieran darme. Soy un eterno enamorado porque el amor es lo que mueve al mundo.
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Talleres a cargo de Carlos Eduardo Rojas Arciniegas

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Sueño Valseado. Silvio Rodríguez

Aquellas pequeñas cosas. Serrat

Dibujos animados. Pedro Guerra

Brazos de sol. Alejandro Filio- Silvio Rodríguez

Cuentos compartidos. Alejandro Filio

La leyenda del tiempo. Versión Raimundo Amador


Tan grandes son mis sueños como esta imagen regalada por un corazón hermoso. Gracias mi querida Sillvana

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Parcera, esta versión va con todo mi cariño para usted y su tierra. Un abrazo.

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Paspartu, pensando en voz alta

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Angela Medellín- Imagen "El mandala perfecto, la flor de la vida"

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