jueves, febrero 05, 2009

La ciudad de las sorpresas


Cinco minutos de descanso. Comienza la semana, son las doce del medio día de un lunes lleno de esperanza. Hoy no está el malabarista acompañado por aquella mujer que lo mira con amor, respeto, admiración. El semáforo parece huérfano y el aire es un vacío que tal vez espera esos cuatro bolos lanzados por los brazos del artista.

Puse mi guitarra apoyada en el pequeño muro y prendí un cigarrillo. Sé que me hace daño: “tengo que dejarlo” pensé, mientras el humo se burlaba de mi. “Señor ¿puedo hacerle una pregunta?”. La mujer se encontraba parada a mi derecha. Acababa de tapar con plásticos los dulces, las gaseosas, los paquetes de papas fritas, los cigarrillos que vende diariamente en su sencillo carrito de varillas. Asentí y me dijo: “¿Usted da clases de guitarra?” Contesté afirmativamente y agregó: “Es que lo veo pasar mucho por acá. Hasta me ha comprado dulces. Y me gustaría saber si me puede dictar clases de guitarra. Es que quiero aprender. ¿Cuánto me cobraría?”

A esa hora la gente pasa rápido en busca de restaurantes para almorzar. La mujer de aproximadamente sesenta años sonrío. Me sorprendió gratamente su solicitud, pero sinceramente no se me ocurría ponerle un precio a un espacio que, además de acercarme a una persona maravillosa, significaba también una oportunidad de compartir nuestros sueños. Por otro lado, sin embargo, era necesario cobrar. Siempre he considerado que el valor que se le da a algo garantiza responsabilidad de parte y parte: tanto del interesado como de quien, de alguna manera, transmite un conocimiento. “Señora, proponga usted” le respondí. “Pues la verdad le puedo pagar tres mil pesos la hora”, señaló y de inmediato se sonrojó y bajó la mirada. Entonces me paré, puse mi mano en su hombro y le dije: “¿Cuándo comenzamos?”. La mujer volvió a sonreír. También yo. La emoción fue mutua.

-“Vea, me llamo Dora. Es más, me alcanza para pagarle dos horas semanales”.
-“Y yo Carlos Eduardo. Me parece perfecto”
-“¿Hay algún problema que las tome aquí, en las mañanas?”
-“Ningún inconveniente Dora. Aquí vengo los dos días que usted elija”

Acordamos que el martes de la próxima semana iniciamos las clases. Nos despedimos con un apretón de manos. Dora arrancó empujando su carrito. La vi alejarse en sentido contrario a los vehículos que subían. Se me humedecieron los ojos de ternura y agradecimiento. Después caminé hacia ese semáforo al que, definitivamente, no llegaron el malabarista y su mujer y esperé a que un bus me recogiera. Era ya el momento de continuar mi trabajo de trovador urbano.

22 comentarios:

Reina dijo...

Un besito mago.

sedemiuqse dijo...

Hola, no se si esta historia es veridica. Pero me ha gustado mucho los sentimientos que leen en ella.
Besitos y amor
y me llevo tu abrazo oso.
je

Emanuela dijo...

Olá, amigo.Obrigada! É bom te rever, saber que ainda me acompanhas...
Um grande beijinho e bom fim de semana para ti

DITO dijo...

Interesante historia!!!! :)

medianoche dijo...

Bello relato lleno de sentimientos, me ah encantado tu blog, la música.

Besos

Abuela Beauty dijo...

Que linda!
Mi hijo más pequeño es malabarista...
y yo su admiradora y testigo de horas de entrenamiento en el patio de casa..
Cada vez que "saca" un truco nuevo.. me lo muestra para que le de mi aprobación...
Compartimos hermosos momentos, y me encanta verlo concentrado en los movimientos, en la sincronización, controlando su respiración...y Rompiendo mis plantas!!

Besitos Mago!!

Runas dijo...

Nunca se si tus historias son reales, aunque de cualquier modo me encantan. Un beso

Cecy dijo...

Que honor para Dora, tener tan magico profesor.
Besostes.

Pedro dijo...

Esa Dora es una mujer afortunada. Ya nos contarás como le van las clases, aunque supongo que eso será lo de menos.
No sé quién de los dos aprenderá más, lo que sí sé es que nosotros aprendemos mucho de tus relatos.

Un abrazo.

Mariel Ramírez Barrios dijo...

No hay mayor gracias que ganarse el sustento haciendo
y transmitiendo lo que se ama
muy bueno!
beso
gracias por el premio!!!!!!!!
Lo acepto como hice con los que tengo
porque viene de alguien a quien admiro.

josé dijo...

"Sorpresas te da la vida", como reza una vieja canción, la calle siempre guarda pequeñas reconciliaciones con la vida, y la gente que uno piensa "que no puede ser" (pues esto ocurre), nos da un chispazo al corazón. Saludos Hermanito.

Alejandra dijo...

Ese eres tú, mi querido mago, lleno de ternura y amor en todo lo que haces..

Un abrazo cómo el de aquella noche lluviosa y hermosa.

Alejandra

De Lirium soy dijo...

Qué hermosa historia. No sé si es real, pero quiero creer que sí, y como muchas veces la realidad supera a la fantasía...
Es verdad, el cobrar es parte del compromiso, no importa la cantidad, es importante como parte de un pacto, no?
Me encantó ver más abajo la canción del caminante. El año pasado ví aquí a Susana Rinaldi cantándola en un espectáculo que se llama justamente Dame la mano y vamos ya, con canciones de M. Elena Walsh. Un espectáculo que estrení hace más de 20 años y luego volvió a ponerlo en escena. Un lujo, emociona mucho ese tema.
Un beso

Nora Jara dijo...

Ah, pero qué wena!!

¿No me digas que ha vuelto el trovador urbano????

...Pero qué bella noticia!

Más aún, eso de enseñar algo tan maravilloso, como es tocar la güitarra, instrumento infinito para canalizar las emociones del alma.



FELICIDADES COMPA!!

Te quiero millones!

Poetiza dijo...

Una historia llena de sentimientos, de amor por aprender, nunca es tarde para realizar uno de nuestros sueños trunco. Besos, cuidate.

SOMMER dijo...

Por historias como esta, se da uno cuenta, que la vida es maravillosa.

Abrazos amigo.

mj dijo...

Trovador urbano de corazones sensibles...te echo de menos amigo mío.
Te dejo un enorme abrazo
mj

Pilar dijo...

Me muero por estar en medio de esa clase. Gracias Mago por la ternura en tus relatos. Me identifico con Dora en el atrevimiento aunque con vergÜenza de pedir que le enseñen. Soy curiosa de todo.Beso de maga y abrazo de osa( puedes cobrar por el copyrigt)

miralunas dijo...

qué linda Dora y qué lindo vos, caribeño!

Roxanne dijo...

Siempre es lindo cuando alguien sin previo aviso se percata de alguna de nuestras virtudes... A mí me ha pasado bailando tango, nunca me consideré muy buena, pero han habido varias personas que han tratado de convencerme de lo contrario, y siempre ha sido grato escucharlas...

María Marta Bruno dijo...

Sabe, mi Mago, que yo hasta cuando tengo que pasar un presupuesto como locutora, hago lo mismo?

Yo creo que lo que sirve es hacer el trabajo. Es lo que sirve a las dos partes, entonces trato de que se haga, aunque no gane lo que espero.

¿Dora ya empezó?

Pucha que me perdí cosas estos días de vacaciones!

Mi beso

Ruth L. Acosta dijo...

Hola Carlos Eduardo,

Es lindo cuando las cosas más sencillas de la vida, puedan significar tanto... felicidades por hacer las cosas a tu manera, y dejar un pedacito de ti, en las personas que vas conociendo día a día... Trovador, poeta, mago... hay algo que me falte por conocer? Estoy segura que si! Eres realmente sorprendente...

Te mando todo mi cariño desde México, Saludos,