lunes, marzo 30, 2009

Tras las huellas de Sancho (Crónicas de Une IV)

-“Chino condenado. O se toma la sopa o llamo a Sancho para que se lo lleve".

- “Mijita hágame caso, pórtese bien o le digo a Sancho”

- “Siga llorando mocoso que ahí viene Sancho…”


No se trataba del coco, mucho menos del señor de la bolsa o de algún espanto con el que suelen amenazar los padres a sus hijos, pero su sola imagen asustaba al más guapo: altísimo, de brazos largos, manos fuertes, ruana sucia y deshilachada, pies descalzos, barba canosa y desordenada como su pelo, mirada perdida, voz gruesa capaz de disparar groserías a diestra y siniestra. Así era Sancho; el vago, el degenerado o- simplemente- el loco del pueblo.


Viajar a Une en vacaciones significaba disfrutar de mi llegada a un paraíso, del placer de degustar los platos típicos, de sentirme acogido por la amabilidad de su gente y la alcahuetería de mis tías, aunque también me llenaba de terror saber que me encontraría con Sancho. Cada vez que lo veía me aferraba a los brazos de quien me acompañara en ese momento. Y siempre se acercaba a saludarnos. A veces le pedía un cigarrillo a mi papá y luego se despedía diciéndole:

-"Señor Rojas, jefecito, un placer". Enseguida podría jurar que me lanzaba una sonrisa irónica. Nunca superé el miedo, tal vez por eso se me aparecía en todos los lugares por donde pasábamos.



Caminaba por las calles del pueblo con
un pielroja sin filtro en sus labios. Ayudaba a descargar papa, cebolla, maiz, porque, si algo lo caracterizaba, era su fuerza; tanta que podía llevar sin dificultad a sus espaldas dos bultos o levantar una máquina antigua de coser de esas empotradas en un mesón. Claro que su condición física no le servía solamente para el trabajo. Reconocido como peleador nato cogía a trompadas a cualquiera (generalmente después de tomarse sus traguitos) por lo que la estación de policía se convirtió en uno de sus hogares, ganándose a su vez la dudosa reputación de tener las dos manos multadas.


Los niños arrancaban despavoridos cada vez que lo veían y Sancho hacía lo posible por transmitir ese miedo que lo diferenciaba de los demás; solo que la niñez no es sinónimo exclusivamente de ternura. Muchas veces los mismos chiquitos que huían lo rodeaban cuando Sancho se dedicaba a bajar los bultos del camión.

-" Sancho, báñese que huele feo"

- "Sancho compre otra ruana"

- "Sancho es una bestia".


Entonces el hombre salía detrás de ellos, los correteaba a lo largo de varias cuadras y se devolvía a ocuparse de lo suyo. Nunca se supo que los agrediera, simplemente se contentaba asustándolos. Eso sí que nadie se le acercara si estaba borracho. En ese caso entre más lejitos mejor puesto que peleaba hasta con su propia sombra y, además, insultaba a punta de groserías a quien se le atravesara en su camino.


Dormía en los camiones que recogían los productos del campo o en la soledad de las esquinas. En mi última visita a Une supe que Manuel Céspedes (su nombre de pila) falleció en 1982. Dicen que lo encontraron sin vida una mañana al interior de uno de aquellos camiones, encima de los bultos de papa. No me hablaron con certeza de familiares, salvo de una sobrina que, al parecer, todavía vive en el pueblo. Lo único que me aseguraron es que debido quizás a una pena de amor, Sancho se transformó en el temido personaje. De lo que no me queda la menor duda es que, de tener la oportunidad de encontrármelo, le estrecharía la mano, compartiría un cigarrillo, lo invitaría a una cerveza y conversaría con él días, semanas, meses o años.

Fotos Cristian Andrés Schuster

19 comentarios:

Cecy dijo...

Como quedan gravadas las historias de estos personajes, que siempre tienen una vida jugosa por ser escuchada, lastima que a veces uno se da cuenta tarde.

Besos mi querido mago.

Tanhäuser dijo...

Vengo del blog de Sky-Walkyria.
Un placer descubrir una crónica tan bien narrada, con detalles que casi pueden olerse.
Un auténtico placer.
Saludos desde Barcelona.

Reina dijo...

Seguro que si me encuentro con Sancho me muero de miedo (siempre fui muy cobarde para esas cosas, jajaja!), pero ¿sabes? en el fondo me da un poco de penita; igual no era tan malo, sino un incomprendido.

Me encantan tus crónicas de Une.
Besitos, mi mago

Roxanne dijo...

¡¡¡Hola Maguito!!! Sepa que se lo está extrañando bastante... hace mucho que no hablamos...

Creo que en todos los pueblos (y en las ciudades también) hay un personaje de ese tipo. Nadie conoce su historia, ni su vida... Es como una leyenda, algunos se dedican a inventar mentiras respecto de que lo conocieron cuando era una persona "común", con familia, hijos, perro y gato... Le crean un bonito pasado y una atractiva tragedia... y uno siempre se pregunta qué habría antes del mito...

Roxanne

IndeLeble dijo...

Que linda tu historia , parece un cuento inventado , me gusta mucho como lo narras , un besote amigo !!

Armida Leticia dijo...

¡Todo un personaje! Cuando yo era niña, recuerdo que en la unidad habitacional donde vivía, andaba un joven que le decían el loco...años después me entere que era epiléptico. Nos mudamos a otro rumbo, nunca supe que fue de él...

Saludos desde México.

Ruth L. Acosta dijo...

Hola mi Querido Carlos Eduardo...

Es curioso como cuando niños nos infuden miedo los adultos... y respondemos en ese mismo tenor. Estoy segura que Sancho así lo veía, como cosas de niños. Ojalá y seamos algún dia capaces de volver el tiempo atrás, cuantas cosas corregiríamos, verdad? pero lo mejor, mientras tanto, será aprender la lección y compartirla...

Te mando un beso con mucho cariño desde mi querido México,

María Marta Bruno dijo...

Mi Mago!

Sancho, el Viejo Matías...

Cuando yo era chica era "el hombre de la bolsa", una figura a la que todos los niños temíamos, pero que jamás habíamos visto.

Se suponía que se llevaba a los niños malos en su bolsa.

Una vez me amenazaron con llamarlo... y yo busqué mi propia bolsa para que me lleve, y me paré a esperar.

Ese hombre de la bolsa jamás llegó, pero después -y nuestros pueblos lo saben- llegaron tantos...

Un beso de ¿vaca-sirena?

mj dijo...

Aquí en mi tierra es el Tio del Saco, con eso había amenazas si nos portábamos mal...
Amigo mío te dejo un gran abrazo, te lo mereces.
mj

Alejandra dijo...

Mi Mago de mi corazón, digo lo mismo de Tanhaüser, casi que se sienten los olores, los colores y hasta los sabores de los platos.

No me canso de decirlo, tus escritos son deliciosos de leer.

Un beso de tu hada.

Khumeia dijo...

maguito: Lamentablemente mi trabajo me tuvo alejada de la blogósfera. Pero nada es casual. Debido a eso, tuve la dicha de leer toda la crónica de un tirón. "Las crónicas de Une": libro y película. ¡Sí, señor!

Un beso y un abrazo.

Eli dijo...

Excelente historia, como todas tus historias.

Un abrazo.

Pilar dijo...

Cómo nos guiamos por las apariencias y cuantas veces nos engañamos. Extraño los besos de mago y los abrazos de osos.Aquí te los envío. Hermoso el relato.Pilar

PAOLA dijo...

Mago querido, siempre logras retratar y delinear algo con lo cual nos identificamos.
En Uruguay, d evacaciones, había un personaje similar, ermitaño, calaldo, le decían el loco, y era un filósofo.
No me arrepiendo de no haberle temido, las charlas fueron fabulosas.
Tienes un premio en mi blog, por cierto.
Besos

Mariel Ramírez Barrios dijo...

Què maravilla! me encantaron las crònicas de la I a la IV.conocer a tu pueblo,a tu tìa,a tu padre,y sobre todo
oìrte en el reportaje de la lìnea 113!!!!!!!Quisiera saber màs de esto!!!!!!!!!
tu voz,Mago,y verte en el bus...
Luego
tu monstruo infantil tiene su imagen en el mìo
se llamaba Ñatiù polaina
que en guaraní es " mosquito con polainas" porque usaba pantalones raìdos a media piena y unas seudo polainas en los pies,ademàs de ser muy flaco...
yo tambièn quisiera encontràrmelo hoy
ya sin los temores de la infancia
Es màs
le escribì un poema que luego te mandarè.
Que linda visita,la de hoy.
te mando millones de besos

Jovimo dijo...

Amigo Cáselo:
A medida que leía tu historia me imaginaba a ese Sancho tan grande e indomable, la historia de nuestros pueblos siempre es rica en personajes y vivencias.
Te mando un gran abrazo y junto a ello quiero invitarte a opinar, a exponer tu punto de vista sobre temas de relevante actualidad, contamos con tu visita…
Te dejo el enlace:
http://hijasdevenus.blogspot.com/

Nerina Thomas dijo...

Vengo a verte, pues se te extraña por mi casita. Tu historia es única, bella, como todas tus historias.Rica realmente, la atesoro.
un mimo al alma

Nora Jara dijo...

Hola Amigazo!

Ayer pasé por aquí, pero no pude decirte nada (...) esta maquina del demonio, tenía unos rebeldes virus que no me dejaban hacer nada!

Muy lindo texto, m ha gustado mucho!

Mis felicidades, en verdad :)

Besos fraternos.

Mercedes Sáenz dijo...

Sólo por el placer de leer tus palabras mago,vuelvo y dejo aquí nuevamente mi admiración. Es muy lindo entrar a tu sitio. Un fuerte abrazo! Merci