sábado, octubre 04, 2008

Tiempo de descuento




El estadio presentaba un marco imponente de colorido en las tribunas. Durante la semana no se habló otra cosa. El partido definía el título del campeonato; además se enfrentaban los oncenos de la capital.


Aquel domingo, desde muy temprano, los hinchas inundaron las calles aledañas. Un fuerte dispositivo de seguridad trataba de prevenir desmanes con ocasión del trascendental encuentro. Prohibir el consumo de licor a doscientos metros del escenario deportivo, separar a los fanáticos de los equipos e implementar una requisa minuciosa a la entrada de las graderías fueron algunas de las medidas que se tomaron para preservar el ambiente de carnaval.


En la cancha, sin embargo, se vivía algo completamente diferente. En contraste con la euforia del público los jugadores mostraban una apatía desconcertante. Parecía más bien uno de esos picaditos amistosos y no- ¡definitivamente no!- la final del torneo de fútbol profesional. Pases laterales, ausencia de jugadas de riesgo y lentitud generaron las protestas airadas de los asistentes: “¡LADRONES DEVUELVAN LA PLATA!” “PÓNGANLE HUEVOS A ESA VAINA”.


De repente esos mismos espectadores (que entre gritos y silbidos expresaban su inconformidad) empezaron a invadir el terreno de juego. Asustados los protagonistas veían cómo los aficionados destrozaban las mallas de protección y bajaban con sus rostros desencajados hacia el centro del campo. “CORRAMOS QUE ESTOS NOS VAN A LINCHAR” dijeron varios jugadores y huyeron a los camerinos, seguidos por el árbitro, jueces de línea, recoge bolas, fotógrafos de diferentes medios y uno que otro policía... Mientras tanto, a través de los altavoces del estadio, se llamaba insistentemente a la calma pues tan sólo se trató de un fuerte- pero pasajero- movimiento telúrico.

7 comentarios:

Armida Leticia dijo...

En México sabemos muy bien lo que es un sismo, cada año tenemos uno, vivimos, en el centro del país, en la zona de más alta sismisidad de la república...a veces los nervios nos traicionan.

Borrasca dijo...

Debieron aprovechar que ya estaban en la cancha, entrados en gastos...
Mentiras que no soy tan tropelera, sólo muñecos veo jajajajajaja

Besitos de los míos

josé dijo...

Me gusta saberte futbolero hermano, eso es una afición que llevo de niño, cuando había pocas cosas para entretenerse, que no sea una pelota. tu relato me dejó intrigado,..Mi afecto para vos.

José Luis dijo...

Es deplorable el juego de pelota que se juega en el mundo.

No solo la política le ha entrado al show busines, sino también el mundo del deporte. TODOS SON ESTRELLAS. ¡Pena!.

Un abrazo amigo, y gracias por estar al pendiente de mi blog.

Buena salud a todos.

M. Jose dijo...

Bueno, no es la primera vez que te leo algo relacionado con el futbol....
He disfrutado tu historia, un abrazo muy grande amigo mio, mago de mi corazón....
MJ

CecydeCecy dijo...

jajaj

el futbol es asi amigo.

te dejo un abrazote enorme.

José Ignacio dijo...

Menudo fin de campeonato.
Nervios atenazados, vapores de alcohol tomado a mas de trescientos metros.
Los dos equipos mirando al contrario ¿quien se la juega?.
Unos porque sus piernas valen mucha plata.
Otros que esperan a los de piernas de plata.
No se como iba la tabla del campeonato o si del resultado dependía el liderazgo final, el caso es el mismo.
Siendo rivalidad ciudadana cuenta el orgullo más que los puntos.
Es posible que pocos de los jugadores alineados eran de esa ciudad.
Un abrazo.