lunes, febrero 23, 2009

Entre besos, abrazos y balazos


En Bogotá es muy factible que al voltear una esquina te den besos, abrazos o balazos, decíamos en aquella época de finales de los ochenta y principios de los noventa. ¿La razón?: los estragos del terrorismo del narcotráfico que ponía bombas a cualquier hora y sin importar en qué lugar.

Recordé aquella frase el jueves pasado cuando me vi en medio de las protestas de los vendedores de repuestos de autos y de los mecánicos del sector llamado Siete de agosto. Aseguran que en dicha zona de la ciudad se encuentra el depósito de partes para carros más grande de Latinoamérica. Estaba allí visitando a un amigo que tiene un taller de frenos y de pronto empezamos a escuchar gritos. Enseguida una lluvia de piedras lanzadas por los manifestantes ordenaba el cierre de los negocios y, al mismo tiempo, una “cordial” invitación a sumarse a la marcha. Después llegó la policía, hubo enfrentamientos, gases lacrimógenos, barricadas que impedían el paso de vehículos, trompadas, golpes de garrotes, etc. Y a las dos de la tarde una “calma chicha” y algunas refriegas entre policías y manifestantes que contrastaban con la embriaguez de muchos que, a esa hora, pasaban de los ánimos exaltados a compartir botellas de aguardiente y cerveza.


Mi labor de trovador urbano me permite ser testigo de primera mano del día a día de Bogotá, además de transformarme en un privilegiado. Todos respetan al artista callejero, ni siquiera los ladrones nos molestan. Tampoco somos excluidos de ciertos territorios demarcados en los cuales solamente pueden trabajar quienes se han posesionado ahí. Si, por ejemplo, fuera vendedor de maní y llegara a una cuadra en la que otras personas se dedican tiempo atrás al mismo negocio, no tendrían inconveniente en sacarme a patadas sin siquiera tomarse la molestia de advertirme que estoy en el sitio equivocado; pero al verme guitarra en mano más bien se acercan a conversar.

Acababa de interpretar uno de los bambucos: “Soñando con los abuelos”. Era mi primer bus y los pasajeros se comportaron bastante generosos conmigo en aplausos, monedas y billetes. Un hombre se bajó detrás de mí:

-“Señor espere por favor” Me detuve y continuó:
-“¿Usted daría en media hora una serenata?”
-“Si claro. Cuántas canciones, dónde, a quién”, contesté.

-“Vea. Es que terminé con mi novia y nos vamos a ver para despedirnos. Sólo cante “Agua caliente”. ¿La sabe?”
Le dije que sí, acordamos un precio y nos citamos en el “Paradero de las flores”.

Llegué a las doce del medio día. Pasaron diez minutos y aparecieron Octavio(mi cliente) y su amada. Me acerqué, los saludé y antes de comenzar a cantar la mujer me interrumpió:


-“Ay señor, ahora no. Estamos arreglando un problema”.
Inmediatamente Octavio, visiblemente triste, le dijo:
-“Escúchalo, quiero dedicarte mi última canción”.
Sin pensarlo más comencé:

“No puedo negar aunque quiera que un día fui tuyo…Instantes felices no dejo que el tiempo destruya…No puedo alejarme de ti ni tampoco lo intento…Haré de este día en mi vida un eterno momento…Ahora eres parte de mi y de mi corta historia…Tu tierna manera de amar ya la sé de memoria…Estás bien guardada en mi mente y en mi cuerpo entero… Y sabes que aún no te digo lo que puedo y quiero… Quiero al beber tu veneno embriagarme de suerte…Quiero al momento de amarte acercarme a la muerte…Quiero entre sábanas blancas hacerte volar y suavemente…Quiero correr por tu cuerpo como agua caliente.”

La mujer ni me miraba. Mantenía la cabeza pegada al piso mientras Octavio suspiraba a punto de llorar. Terminé. Ella me dio las gracias y siguió reclamándole algo. Él estiró la mano y, sin que se diera cuenta, me entregó el dinero pactado. Di media vuelta y desaparecí.

Caminé varias calles y bajé a la esquina que considero me trae buena suerte. Estaban Juan Carlos- el calibrador de buses – y un vendedor de dulces sentado en la saliente del ventanal de Foto Japón. Les conté lo que acababa de suceder y el joven de los dulces se paró y me dijo:

-“Usted es el que necesito. Estoy disgustado con mi novia. Cántele por teléfono y quedo como un Rey. Le pago lo que me pida”.

Sonreí y acepté. Fuimos a una cabina telefónica, marcó el número, la mujer contestó, se saludaron, el joven le pidió que esperara que le tenía una sorpresa, me puso rápido el celular en la boca y entonces, de nuevo, “Agua caliente” salió igual que una flecha de la voz de quien les escribe, convertido ahora en una especie de Cupido moderno. Y al finalizar el rostro de mi amigo se iluminó porque, gracias a la dedicatoria de la canción, recuperó el amor que amenazaba con emprender la retirada. Quizás la última estrofa y el coro lo lograron:

“Ahora ya sé tus deseos, tus miedos, tus sueños…Ahora conozco también tus defectos pequeños… Estás bien guardada en mi mente y en mi cuerpo entero… Y sabes que aún no te he dicho que yo a ti te quiero… Quiero al beber tu veneno embriagarme de suerte…Quiero al momento de amarte acercarme a la muerte…Quiero entre sábanas blancas hacerte volar y suavemente…Quiero correr por tu cuerpo como agua caliente





23 comentarios:

Nora Jara dijo...

Aaaayyy... síiiii, claro que me acuerdo de esta canción... Uuuufffff... si tiene más años que "Matusalén"!!! Ja ja ja ja ja... Qué wena compa!

Felicidades a mi amigo Cupido del siglo XXI, entonces!

Saludos Amigazo, cuídate mucho, eh?


Besos fraternos.




PD: Lindo el tema compa, muy lindo. Si sigo “metiendo la pata” creo que tendré que contratar sus servicios también… ja ja ja ja!!

Borrasca dijo...

Mi cachaco lindo me encantó tu autodefinición de "trovador urbano" y la canción "Agua Caliente" es una de mis favoritas, pero la hubiera preferido de tu viva voz, así que ya sabes, me la debes, digamos que de aguinaldos y cumpleaños atrasados jajajajajajajaja

Que hermosa historia, definitivamente a ti si te pasa de todo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Sigue viviendo así, definitivamente es tu sino, servir de cupido y ser el mago de mi corazón.

TE QUIERO MUCHOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
Recuérdalo siempre...

Un fuerte abrazo y mil besos borrascosos

Ruth L. Acosta dijo...

Hermoso... simplemente hermoso... Gracias por compartir estos momentos... nunca había escuchado esta canción, me hizo vibrar el alma... y me puso un poco triste...

Saludos,

Luzjuria dijo...

Depende como siguen las cosas en las próximas semanas, tal vez necesite a este "cupido urbano", estimado espere noticias mías... (francamente, espero no necesitarlo, pero igual dejo a medias el trato)

Un abrazo

Cecy dijo...

Leyendote querido mago, puedo imaginar esto que es tan cotidiano en las calles de cualquier lugar, trabajo justo en el corazón de la ciudad, donde a dos cuadras pasa casi a diario las manifestaciones, que a veces son pacificas pero mas de las veces son batallas campales.
Y en ese mismo momento quizas a una cuadra siempre se encuentra el arte, con su amor y desamor.
Cuantas cosas en un mismo lugar.

Besitos y abrazo mago querido.

Roxanne dijo...

¡¡¡Que hermosa canción!!! Nunca la había escuchado...

Yo las veces que he tratado de hacer de Cupido siempre me ha salido mal... Le he presentado a cada cosa a mis amigas vendiéndoselos como "son buenos chicos"... Pobres... No sé cómo todavía son amigas mías...

Roxanne

Pd: por suerte las marchas acá son un poco más pacíficas...

josé dijo...

Envidio tu valentía de enfrentar a la gente en la calle para cantarles una canción. He sido cantante pero de bandas, y acompañado es otra cosa, como que estás en casa. Además las historias que recoges son de una magnitud que me pinta tu imagen pública, mucho más importante que cualquier "careta" poderoso que pasea su trasero por la vida como si fuera un estúpido pavo real. Mi abrazo para vos Caselito amigo.

Edgardo dijo...

n Buenos Aires pasaba lo mismo, pero corrían los 70´, la guerrilla “subversiva” no dejaba a nadie a salvo, y el Estado ocultamente desarrollaba su terrorismo de estado, por lo tanto, caminar por las calles se hacía complicado, nadie te aseguraba besos o abrazos, si que te chuparan de uno u otro lado, aunque no había dos lados, mas bien había un demonio (la derecha peronista del “Brujo” y luego de la Junta Militar). De cualquier forma millones sobrevivieron sin levantar la cabeza, sin que les pasara nada, lo que me hace pensar en lo que sucedió por aquellos años nefastos donde los mismos poderosos de siempre desaparecieron a una “juventud maravillosa”.

Que interesante estar presente cuando se gesta una marcha con las cualidades que dices, uno puede ver los errores que se comenten por ambos lados y es necesario aprender de todo, para no cometer errores de ningún tipo en el futuro.

La labor del trovador urbano es intocable porque es un arte que deja mucho por todas partes, creo que son trasmisores de una realidad particular, de un instante sublime, de un universo negado, olvidado, cerrado, porque el artista callejero es aquel que nos regala un segundo de reflexión en medio de tanto frenesí y fugacidad, nos regala emoción donde no la hay, nos regala el estimulo preciso o nos deprime un poco mas cuando realiza su acto. Pero el artista nos da la posibilidad de ver un poco mas allá del presente, intenta que entendamos un poco la realidad que nos ha tocado en suerte, son los que llevan una verdad o una injusticia a otras partes para que todos las descubran. Son los que despabilan o nos regalan la posibilidad de dejar volar la imaginación un poco. Esa es la razón por la que todos los respetan a los artistas callejeros.

En este caso el trovador ha sido el portador de un último mensaje, un último momento, en el fondo (y eso lo supongo) la llave que abriera la puerta que estaba siendo cerrada en ese preciso momento.

Excelente texto, la verdad que escribes como los Dioses, un relato de lo más atrayente que me muestra lo que eres y es tu gente (que es nuestra gente). Ahora a pensar un poco, los detalles hacen y deshacen las cosas, pero mas allá del negocio del trovador uno no debería depender tanto del arte del artista para intentar modificar lo que pasa por otro lado, porque al final es el cantor el que pasa por los cuerpos como “agua caliente” y no aquel que debería serlo.

Te mando un abrazo inmenso querido amigo, compa y hermano. Es un placer como siempre venirme a deleitarme un rato con tus historias, textos, relatos, momentos, sentimientos y reflexiones.

HologramaBlanco

La Marandua dijo...

eres maravilloso! seres humanos como tú son los que hacen a la esperanza renacer... entre besos, abrazos y balazos.

mj dijo...

Querido mago y trovador de enamorados, de la gente que camina por las calles y de todos amigo...
Cuídate mucho, que algunas historias de esas me estremecen...
Un abrazo inmenso
mj

Caminodelsur dijo...

Tremenda labor la del Trovador Urbano, con ese tema arregla entuertos, todo un acierto.


cariños gran Mago

Alicia María Abatilli dijo...

Hermosa letra, Carlos.
Más en tu voz.
Felicitaciones, por ser un ángel que ayuda a los enamorados.
Alicia

Armida Leticia dijo...

En la Ciudad de México, eso sucedería en la Colonia Buenos Aires, donde venden partes de automóviles, la mayoría, robadas. La policía no entra allí. Pero un acto de amor como el que relatas, puede pasar donde sea.

Un beso y un abrazo.

Massy dijo...

Muy linda cancion ..me gusto

Un besote enorme mi querido Mago..

extrañando un poco la charla contigo..muack!

Reina dijo...

Hola Carlos!: qué linda canción, preciosa la letra; yo no la conocía.

Eres el mago de los corazones y también de mío. Un beso gigante y ¿me dejas robarte tu abrazo de oso?

Mariel Ramírez Barrios dijo...

Por la primera parte
mal de muchos consuelo de tontos
BUENOS AIRES ESTÀ PEOR!!!!
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El negro Vìctor Heredia me canta
"Ay...fogata de amor........y guìa"
y te imagino como Florentino Ariza en el tiempo en que se dedicò a escribir cartas de amor.....
cantando para tratar de unir
y no puedo sino sonreìr y soñar con que un dìa vengas a la calle Florida
un enorme escenario de trovadores
poetas
bailarines de tango
y pùblico aspasionado que llena las gorras
o los sombreros
y luego
me quedo un ratito con Vìctor Jara y
"te recuerdo Amanda
la calle mojada
corriendo a la fàbrica donde trabajaba
Manuel"....
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un premio
un regalo
una maravilla para esta,mi tarde de jueves,aquì,en la Mesopotamia de la esperanza.
Te abrazo fuerte.

Runas dijo...

Es hermoso el ser trovador y cantarle al amor. es hermoso que la gente confie en tus trovas para acercarse a su amada. Un beso

María Marta Bruno dijo...

Parece que en Bogotá los trovadores urbanos tienen mejores posibilidades que aquí.

Claro que tuvimos nuestro propio "besos, abrazos y balazos", pero fue en otra época y por otros motivos. Gobierno de facto, represión, etc.

No es menor el rol de Celestino, que por lo visto te calza de maravillas.

Un beso vacuno

sky-walkyria dijo...

si hablaramos con poemas acabariamos entendiendonos mejor
gracias x la historia

sedemiuqse dijo...

Hola, en mi blog hay algo para ti.
besos y amor
je

Níyume dijo...

Querido Mago, aquí de regreso , quedo encantada con tu labor, con tus ganas de hacer poesía al escribir, al cantar y dejar vivir a la bella ciudad e Bogotá en ti.
Un abrazo desde la Madriguera V que nos haga compartir siempre .

Khumeia dijo...

Entrañables tus historias de trovador urbano, Maguito Caselo. Una de cal y una de arena, la vida misma hecha relato. Besotes.

elbibis dijo...

Me pareció muy romántico y admirable que en tu país los hombres quieran recuperar a su amada recurriendo a un trovador. Acá sí existen las serenatas, pero se usan para cumpleaños, aniversarios, días muy especiales. Me gustó leer que para ustedes, cualquier día es un día especial y merece contratar a un trovador. Saludos.