lunes, abril 07, 2008

Travesía de un barquito de papel





Sin proas, velas, anclas o marineros, tan solo hecho de dobleces por las manos de un niño, fui puesto con cuidado en el charco generoso del último aguacero de la tarde. La corriente me arrastró hacia el desagüe de una avenida muy transitada. Don semáforo- cada vez más parecido a un espantapájaros- me detuvo con su señal silenciosa de colores rojos encendidos. Como pude guardé la compostura, mientras el remolino me arrastraba a través del riachuelo urbano de lágrimas anónimas y cotidianas. Salí de la ciudad luego de sortear los desechos que dejó el paso de la civilización y lentamente toqué las filigranas transparentes de un río alegre. A esa hora, ya casi de noche, los grillos se entretenían componiendo sus canciones de cuna. Me encontré a un Salmón que nadaba contra la corriente; se veía agotado, estornudaba y luego esparcía un sinnúmero de pompas igualitas a las del jabón en la bañera. Nos saludamos antes de que desapareciera cuesta arriba. Continué mi recorrido; una que otra piedrecilla amenazaba mi barriguita cuyo amarillo estaba ya desteñido, al tiempo que el aire se llenaba de calidos murmullos.

“Había una vez una iguana

con una ruana de lana

peinándose la melena junto al río Magdalena.

Y la iguana tomaba café, tomaba café a la hora del té…”

Por supuesto el canto provenía de un grupo de simpáticas iguanas que –más que nadar- saltaban. Se aproximaba la cascada que me depositaría finalmente en el mar, pero antes escuché una algarabía. En la orilla, sacudiendo sus plumitas, una familia de patos jugaba a salpicarse unos a otros. De pronto mamá pata llamó a los pequeños y con voz melodiosa empezó a cantar:

“Hoy he visto un pato, navegando un río

con camisa blanca, tiritando de frío.

La señora pata fue la que me contó,

que él iba al colegio y era profesor.

Que venga el pato, que venga ya,

que traiga el peine, lo traiga acá.

Con ese gusto que a mi me da,

peinar al pato por la mitad…”

Y por fin llegué al mar. Había terminado mi viaje. Cuánta vida desfiló ante mis asombrados ojos de papel; qué cantidad de sueños, música y poesía de la naturaleza. Ahora estaba en el centro del misterio profundo, mágico e ilimitado. A lo lejos vi que el agua se agitaba y de un momento a otro me rodearon decenas de delfines rosados que, entre murmullos y carcajadas, me daban la bienvenida. Ahí comprendí que mi camino apenas comenzaba y también sentí que tal vez me encontraba en la mitad del arco iris.


15 comentarios:

la kolorada siniestra dijo...

Miralo al Michael de la chechu, tiene admirador Colombiano... Que internacional estás nena!!!
Un gusto Caselo, lo conocí en el blog de cecy.

Pilar dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Pilar dijo...

Cuánta vida, cuántos sueños, cuánta historia cabe en un barquito de papel.
Siempre, queramos o no, real o imaginariamente, precisamos, como el salmón, volver a nuestro origen.

Un abrazo fraterno, Carlos
:)

Pedro dijo...

"Nuestras vidas son los ríos, que van a dar en la mar, que es el morir..."
A veces puede suponer un comienzo, como el de tu barquito.
Preciosas palabras.
Un abrazo.

CecydeCecy dijo...

Hola mi querido amigo, estoy tan contento me siento sumamente feliz y dichoso del cuento que me has dedicado, feliz por que eres mi amgigo, feliz de haberte conocido, y feliz de ser amigo de un poeta con corazón enorme, de colores imaginarios y que te guste compartir conmigo la magia de esta vida.

un gran abrazo, mi amigo.

Michael

Sibyla dijo...

Caselo, tu sensibilidad nunca defrauda...

Bellos arco iris, habrá siempre en tus ojos y en tu corazón!

Un abrazo:)

Armida Leticia dijo...

Estoy segura que te gusta esta canción de Joan Manuel Serrat, que se llama "barquito de papel":

Barquito de papel,
sin nombre sin patrón
y sin bandera,
navegando sin timón
donde la corriete quiera,
aventurero audaz,
jinete de papel cuadriculado,
que mi mano sin pasado
sentó a lomos de un canal.
Cuando el canal era un río,
cuando el estanque era el mar
y navegar era jugar con el viento,
era una sonrisa a tiempo,
fugándose feliz
de país en país,
entre la escuela y mi casa,
después el tiempo pasa
y te olvidas de aquel
barquito de papel.

Desde México un saludo.

Roclates dijo...

Las fantacias!
Siempre son HERMOSAS....
Muchos Besoooooooooooos!!

Roclates dijo...

SORRY... FANTASÍAS! con "S"
Máaaaaaaaaaaaas Besssssoooooooosss!!

Compartimos? dijo...

Bella canción.
Hermoso post
Eres un poeta
A veces pienso que todos somos un poco como el barquito de papel
arrastrados por los avatares de la vida sin poder controlarlos.
Vemos pasar salmones, patos, iguanas y los vamos dejando atras hasta que el mar nos disualva.
Un abrazo amigo

Caminodelsur dijo...

Con tu permiso, vengo desde el blog de Pilar, primero dejo mi saludo y luego decirte que escribes muy lindo este cuento mezcla de poesía y canción me ha gustado mucho.


Un abrazo de bicha sureña

Dumuro dijo...
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Runas dijo...

Solo una cosa, gracias por compartir tus pensamientos, gracias por tu forma de expresarlo y por hacernos viajar a traves de tus sueños y fantasias. Un beso

Fermina Daza dijo...

Precioso cuento. Me ha traído a la memoria una poesía que recitaba mi hija con tan solo 18 meses,decía así:
Con la mitad de un periódico
me hice un barco de papel
y en la fuente de mi casa
lo hice navegar muy bien.
Mi hermana con su abanico
sopla,sopla, sobre él
¡Buen viaje, buen viaje,
barquichuelo de papel!

Yo también le deseo buen viaje a tu barquito

Un abrazo

Irene

Roclates dijo...

Solo pasaba a desearte que mañana, tengas un MUY BUEN DÍA!!
BESOOOOOOOOOSS Y SUERTE!!