domingo, febrero 08, 2009

La mariposa y el colibrí


En las tardes el bosque se llena de cantos, danza y mucha alegría. No importa si el sol es muy picante, tampoco que el frío o la lluvia dobleguen de alguna manera la claridad del firmamento. Entre árboles, hierba, hojas, ramas todos los seres de la naturaleza festejan el final del día y el anuncio de la noche.

Mariposa estaba en una hojita alejada de la celebración. Con sus ojos bañados en lágrimas contemplaba la alegría general. De vez en cuando se esforzaba por sonreír, pero el llanto poco a poco le ganaba la partida. Colibrí, en cambio, no dejaba de saltar de aquí para allá. Gozaba de lo lindo escarbando entre las flores con su pico delgado. También aprovechaba para contar chistes, hacer bromas y echar uno que otro piropo a las cigarras quienes, avergonzadas y pícaras, se escondían en los árboles. Se diría que era el alma de la fiesta y este se lo creía; tanto es así que se resistía a aceptar la tristeza. De ahí que lo conmoviera el rostro melancólico y la mirada ausente de Mariposa.

-¿Qué te sucede?

- Ay amigo perdí mis colores y mi brillo. Parezco una sombra.

Colibrí la miró de arriba abajo. No entendía, la veía hermosa.

-Pero si estás divina, eres una princesa.

- No amiguito. De un tiempo acá se me fue la alegría. Hasta dejé de ser cómplice del viento. Ni siquiera mi batir de alas se escucha ya.

Y dicho este se puso a llorar. El pájaro se quedó pensando. No podía permitir que semejante dama del Universo- tan admirada y querida de generación en generación- terminara convertida en un pálido recuerdo… quizás en olvido. Entonces, dispuesto a tomar cartas en el asunto, le dijo:

- Te ayudaré a encontrar tus colores y tu brillo.

Mariposa se emocionó. Hasta ese momento nadie se había preocupado por su situación. Reconocía, sin embargo, que resultaba muy difícil- casi un milagro- reconciliarla con su efímera existencia.

-No Colibrí. Somos tan diferentes. ¿De qué manera podrías ayudarme? No amiguito, ya estoy muy cerca del final. Tú más bien inunda la vida de tu ternura.

Colibrí no se dio por vencido. Ni más faltaba que una nube pasajera de nostalgia apagara espíritu iluminado y sensible como el de mariposa. Por eso le propuso:

-Dicen que al otro lado, o al final del mundo, se encuentra un tesoro. Sólo basta seguir el camino que entra en la montaña. Es un viaje largo. Si tú me enseñas a volar por los atajos del viento y yo te explico la manera de quedar suspendida en el aire, podremos acompañarnos mejor en el recorrido.

Ante tamaña muestra se seguridad Mariposa no tuvo más remedio que aceptar. Desde ese instante la complicidad estrechó sus corazones.

Mañana y tarde la inusual pareja ensayaba sus acrobacias. Mariposa hacía grandes esfuerzos por mantenerse en el vacío agarrada a un lazo incierto. De vez en cuando perdía el equilibrio y era rescatada por la figura pequeñita y ágil de su amigo. Colibrí, mientras tanto, se dejaba llevar por el viento. Tenía que identificar las corrientes a través de las cuales volar. Y en muchas ocasiones terminaba estrellándose contra los árboles. Los demás animales los miraban asombrados. Inclusive algunos se atrevieron a apostar. Decían que la mariposa y el colibrí nunca lograrían culminar su tarea. Además los separaba ese abismo de la diferencia que, supuestamente, es determinante a la hora de emprender un objetivo común. Por fortuna no hicieron caso. Que pensaran lo que les diera la gana; al fin de cuentas ellos sabían que las barreras no formaban parte de su vocabulario.

Luego de múltiples caídas, golpes, dolores e impotencia lo consiguieron. Ahora ejecutaban una danza sostenida por hilos invisibles. Flotaban suspendidos en una ráfaga de ilusiones, cuya frescura les llegaba envuelta en los ecos de la solidaridad. Y claro, los que perdieron las apuestas se alejaron con el rabo entre las patas (así literalmente no lo tuvieran) lamentándose de su suerte. Convencidos de que su encuentro valía la pena, se fueron una tarde a emprender ese viaje por el camino que entra en la montaña. Se marcharon sin despedirse, tampoco llevaron equipaje.

¿Por dónde arrancar? Ninguno de los dos lo sabía. Simplemente se dejaron guiar por sus instintos y acudirían a aquellos que se cruzaran en su aventura

En el río, nadando contracorriente, divisaron la figura de un viejo salmón. Se acercaron y le preguntaron si conocía algo del camino que buscaban. El pez se detuvo y con voz ahogada producto de la fatiga les dijo:

-Pues les toca seguir hacia el sur. Es lo único que sé. Y ahora si me disculpan debo desplazarme río arriba. Tengo que llegar al lugar exacto donde nací para morir.

Más adelante le hablaron a una tortuga que, penosamente, trataba de enderezarse después de caer de espaldas encima de su caparazón. Una vez incorporada respondió:

-Ay, ¿qué les puedo decir? Vean amigos, váyanse derechito por el sur; empiezan a subir hasta que toquen techo. Y creo que allí hay una escalera de piedras que los lleva directo a ese camino. Y me despido ya, estos huevos me tienen aburrida. Están que se me salen los tortuguitos

Sin más pistas continuaron el trayecto. Era un recorrido casi a ciegas en el que tampoco colaboraba el tiempo. Precisamente, a estas alturas, Mariposa perdía las esperanzas. Después de un mes prácticamente estaban en el punto de partida. Aunque a travesaron gran parte del bosque y ya se enfrentaban a la montaña, las certezas eran más bien escasas. Consciente del bajón anímico de su amiga, Colibrí se dedicó a contarle historias, a hacerla reír sin ningún motivo, a impulsarla usando para ello sus palabras.

La bandada de aves migratorias saludó a la pareja mientras se dirigían en sentido contrario. Venían del sur y les anunciaron que una fuerte tormenta amenazaba. Mariposa y Colibrí se miraron en silencio. Resultaba lamentable que aquel cambio climático diera al traste con su empresa. La paciencia no era la característica de Mariposa. Y en cuanto a Colibrí, muy a pesar de su valentía, empezaba a tener miedo.

-Si no confían en ustedes mismos no llegarán a ningún lado.

La voz provenía de un Búho encaramado en una rama que, inmediatamente, desapareció.

Tal y como lo pronosticaron las aves, las primeras gotas presagiaban horas de angustia. Por fortuna un manto de luciérnagas iluminó una cueva. Los dos amigos se apresuraron antes de que la lluvia, el frío, los relámpagos y los truenos desataran la furia de los cuatro elementos. La tormenta, nunca antes vista, sacudió el alma de los amigos. No hubo poder, humano o divino, que la aplacara. Por eso, refugiados y cómplices de sus sueños, se aferraron el uno al otro. No obstante sintieron un frío muy parecido al de la muerte. De pronto un rayo iluminó el entorno, seguido de un gran estruendo. Mariposa temblaba ante la aparente calma de Colibrí. No acababan de recuperarse del susto cuando sintieron el impacto del viento que penetró a la cueva. Fue tal la fuerza con la que los golpeó que ambos perdieron el sentido. La última imagen que vio Colibrí fue la de su mariposa arrastrada, sin oponer resistencia, hacia el ojo de un inmenso agujero negro…

Una gota de rocío acarició el rostro de Colibrí. A su lado Mariposa aún dormía. Se encontraban en una inmensa pradera y al fondo la montaña. Sin despertarla se puso a admirar la belleza de su amiga. En realidad transmitía paz y dulzura. No le cabía en su cabecita de ave que su cómplice estuviera opacada por la tristeza. Y justo en ese momento Mariposa sonrió.

-¿Te encuentras bien?

-Si amiguito. Pero corre un poco tu pico que me vas a sacar un ojo.

No pararon de reír. Por lo menos si no lograban hallar el tesoro, se dieron cuenta de que- más allá de cualquier intento fallido- pudieron compartir sus ilusiones y esperanzas.

-Buenos días tengan ustedes

Miraron a lado y lado. No veían a nadie

-Buenos días otra vez.

Al elevar los ojos al cielo Mariposa y Colibrí se percataron de que estaban debajo de un arco iris. La voz cálida habló de nuevo:

-Soy testigo de la bondad de sus corazones, por eso están aquí. Mariposa ven

Tímida e insegura Mariposa se elevó despacio y se dirigió al sitio que le señaló la voz.

-Tendrás nuevamente tu brillo y tus colores

Una lluvia de algodón de azúcar cayó de una nube muy blanca y la iluminó. Poco a poco diferentes tonalidades adornaron el cuerpo y las alas de Mariposa. Entre tanto Colibrí hacía lo posible por observar el maravilloso espectáculo. Su amiga resplandecía. Las sombras se alejaron y dieron paso a un brillo inexplicable, sublime, hermoso.

-Ay amigo, recuperé mi esencia.

Y voló dichosa a lo largo y ancho de esa pradera que se confundía con el horizonte.

-Y tú Colibrí, no te quedes ahí. Ven

Su ligero cuerpo avanzó. Se posó debajo del arco iris y esperó.

De repente una ráfaga de flores entró en su pico. Enseguida empezó a reír. Le habían regalado la alegría eterna.

Muchos aseguran que al principio o al final del arco iris hay un tesoro escondido. Mariposa y Colibrí regresaron con una fortuna incalculable. Desde aquel día el bosque se vistió para siempre de colores y alegría. Y en épocas de tormentas o vientos encontrados todos saben que detrás de las nubes negras cargadas de nostalgia hay un arco iris dibujado por un fino y mágico pincel.



22 comentarios:

Sill Scaroni dijo...

Mi amigo que hace magia con los sentimientos transformados en bellisimos escritos.
Deseo que la hermosa Mariposa y el dulce Colibrí sigan unidos para todo el siempre y que el arco iris sea parte de sus camiños dibujando todos los colores del universo.
Un beso.

Sill

* Tu sabes que te deseo lo mejor del mundo, Carlos.

Un beso.
Sill

Pilar dijo...

Quedé prendida desde la primera hasta la última palabra del relato. ¡El valor que tiene que alguien se preocupe por nosotros!!!y así juntos encontrar el arco iris.Hermoso,para leerlo con los cinco sentidos a flor de piel Besos de maga y abrazo de osa jajaja(se me hizo costumbre).Pilar

Reina dijo...

¿Sabes?, por un momento me sentí mariposa...

Gran fortuna fue sin duda que encontraron la ilusión, la alegría y los sueños y los llevaron al bosque.

¡Qué lindo eres Carlos!
Besitos aleteantes de mariposa

ade dijo...

- Magia esto si que es magia, es una hermosa historia de amor, solo el amor viste de colores. Hermoso, hermoso. Un beso grande llegando desde el arco iris. Ade

el piano huérfano dijo...

No hay otra que tu toque de mago
que hace volar y estar en el mismo sitio a la vez...flotar mis emociones...

Pedro dijo...

Una fábula mágica, entrañable, esperanzadora... todo un lujo para los sentidos... y tú lo has hecho posible.
Eres el arco iris de la blogosfera.

Un abrazo, hermano.

Nora Jara dijo...

Oie amigazo, este texto es sencillamente, maravilloso!!

Bonita historia de amor fraterno, de ese, del Bueno!
...La mariposa (sin mucha paciencia) me recordó a una bonita mariposa azul, te acuerdas? Ja ja ja, me dío mucha risa...

Te dejo un abrazo fraterno, tan grande como un arcoiris y lleno de sus colores!

Te quiero mucho, compa.

PD: "En el último lugar del mundo, luego de la cordillera, escondería mis palabras y poemas, si te fueras..." (Lindo tema, no?)

sedemiuqse dijo...

Hola son bellos tus relatos. pero que se me cansa la vista, uff.
Besitos y amor
je

Cecy dijo...

Que la magia te conserve siempre así, mi querido, que es donde se te ve brillar.
Besos

Armida Leticia dijo...

Eres un verdadero mago, sabes conmover con tus relatos, que son una caricia al corazón.

Un abrazo y un beso desde México.

Poetas Anónimos dijo...

Hola!!!Te invito a participar de un nuevo espacio, seria un gusto tenerte entre los usuarios y/o entre los comentaristas,
intentamos crearlo en comunidad de escritores(POESIAS, CUENTOS, ETC).
la direccion es http://poetasanonimossa.blogspot.com
en la pagina esta como registrarte para poder publicar, espero tu respuesta, muchas gracias.
El mail por cualquier duda es poetasanonimossa@ymail.com.

P.D:Si te gusto la idea puedes invitar a mas escritores a sumarse, Gracias nuevamente.

Runas dijo...

Que suerte tuvo la mariposa , no todos encuentran un un amigo como colibrí. Que más decirte !!! me ha encantado!!!!!. Un beso

Roxanne dijo...

Espero que al final del recorrido tú también encuentres esa alegría y ese colorido... y a esa persona con la que compartir fantasías, ilusiones, besos y tasas de chocolate calentito...
Para tí maguito... un besito desde Ahoraysiempre de tu pequeña amiga Ariadna...

Khumeia dijo...

Entrañable y delicioso relato. Es un placer haber encontrado tu bellísimo oasis. Gracias por este mágico vuelo de palabras.

Poetiza dijo...

Bello texto, linda reflexion, me facino. La amistad es asi, nos llena de colores, alegrias, magia............Amigo, gracias por la magia de tus palabras. Cuidate, besos,.

LuNa... dijo...

Un placer leerte y quedarme..
un saludo
LuNa.

Alicia María Abatilli dijo...

Hola Mago.
Tu relato es mágico.
Como todo lo que escribes.
Hablas de unión y armonía.
Te dejo un abrazo.
Alicia

Luzjuria dijo...

Mágico relato, en un momento me transforme en la mariposa y le di forma al colibrí con rasgos de alguien muy querido para mi, tienes la virtud que lo asombroso se convierta en realidad

Un besote

Alejandra dijo...

Te debía una opinión de éste escrito y es hermoso, y si, me reflejo en él, comparto el comentario de Luzjuria...

Mi querido amigo Mago de ensoñaciones.

Un abrazo de ésta que quiere ser mariposa.

Alejandra.

Caminodelsur dijo...

Que hermosa lección de generosidad y solidaridad, precioso relato, mágico como tú.

SL2

Criss dijo...

Te cuento algo mago-oso, oso-mago... Estoy segura que el colibrí y la mariposa de tu fábula, querido amigo. Son los que cada día liban y se mezclan entre las flores blancas de mi palo borracho. Hoy cuando arreció la tormenta, se posaron tranquila y comodamente debajo de mi galería. Protegiéndose el uno al otro, parece nomás que viajaron al sur. Gracias por la belleza de tus letras y también gracias por pasar por mi blog a dejar tu amistad de colibrí.
Besos Criss

mj dijo...

Que te puedo decir Carlos de este maravilloso cuento, que me siento identificada con él...tiene luciérnagas, mariposas, tormentas, viento fuerte, un gra arco iris, un pincel y un colibrí que eres tú...
gracias
un beso de hada feliz
mj