miércoles, noviembre 26, 2008

Filos de lata


Durante mi ausencia resolví dejar de publicar en mis blog hasta tanto no solucionara mi conexión de internet en casa. No es igual ir a un cíber café. Aunque en esos establecimientos puedo navegar en los mismos espacios, me había acostumbrado a visitar a mis cómplices desde mi habitación. Sentía que estaban a mi lado, que intercambiábamos sensibilidades, visiones del mundo, alegrías, tristezas. Por eso pensé que era preferible hacer un alto en el camino y regresar solamente cuando tuviera la oportunidad de abrir todas esas puertas con la llave de mi computador…

El sobre es azul y tiene círculos amarillos (mi color preferido). Viene de Argentina por medio del correo oficial del país del sur. En la declaración se describe el contenido: Un libro de regalo. Vivamente emocionado lo abrí. Flotando en el colchón de un material que se utiliza para proteger (me refiero a una espacie de plástico interior) lo encontré. Autora: Mercedes Sáenz. Título: Filos de lata. En la solapa la fotografía de la escritora: Rubia, ojos enormes, recostada en el pasto. El aroma de la tinta en cada una de las hojas me hizo sonreír. Y en la primera página una dedicatoria: “Carlos Eduardo: con todo cariño de este afecto virtual. Tal vez un día nos conozcamos. Un abrazo, Mercedes Sáenz. Noviembre de 2008”. Y de esa forma el milagro de la vida y de la esperanza llegó a Colombia. Hoy tengo la certeza de que el arte es el único capaz de transformar la realidad. Entonces decidí escribir de nuevo, llenar poco a poco los espacios que abandoné semanas atrás. Porque, entre otras razones, la existencia es una sola y hay que aprovecharla. Quién sabe, a lo mejor somos protagonistas de un sueño colectivo que se convirtió en cuento interminable.

Sería muy atrevido de mi parte entrar ahora a reseñar un libro. Jamás lo he hecho. Tampoco soy crítico literario. Simplemente disfruto y, sobre todo, admiro al ser humano que desnuda su alma a partir de la palabra. Permítanme entonces compartir con ustedes brevemente- en los siguientes párrafos de la obra- una parte del tesoro que hallé al principio o al final de este arco iris.

“La niña, en el fondo de su corazón, siempre quiso ser india. Ni reina ni princesa. No madre de miles de hijos. No soñaba con ser sabia ni sobresaliente. Sólo quería ser animal silvestre, mezclarse entre las ovejas y las cabras, hablar con los caballos sin que nadie la escuchara. Tener un perro. Pero el mundo era otro y los juegos convencionales entretenían un rato. Le gustaba más tirarse sobre las piedras a mirar el cielo. La niña empezó a quedarse sola, no por falta de cuidados, ni de amor de los buenos, sino porque no entendía los códigos de su entorno…”

En el anterior fragmento (que pertenece al primer capítulo del libro: “Carta de una mujer imaginera aun amigo imaginario”) y de esa incomodidad e incomprensión del entorno que la rodea, nace la escritora. Si todo fuera así y no hubiera más remedio ¿qué sentido tendría imaginar la vida de otra manera? Entre la realidad y la fantasía hay un puente que nos lleva de un lado al otro. Feliz aquel que dibuja pacientemente su universo y es capaz de atravesar las fronteras trazadas por la cultura, la educación y la familia. Hay que ir por el mundo con la mirada atenta. Solamente así es posible descubrir la grandeza de las pequeñas cosas.

Libro casi autobiográfico que recrea el paso del campo a la ciudad y sus inevitables contrastes: “La casa era chiquita y no digo pequeña. Sin gas natural, ni luz eléctrica y una cocina a leña de donde salían las tortas de cumpleaños que, tiempo después en Buenos Aires, supe que eran las más torcidas del mundo” (Capítulo No potrillo pampa. Texto: Te cambio la figurita, ¿querés?)Familia numerosa. Madre amiga. Padre escritor. Hermanas y hermanos que llegaron a este planeta en intervalos cortos de tiempo. Lenguaje en el que saltan como fueguitos juguetones las rimas: “Perdone amigo si mucho le escribo con doble “a”, pero en ésta la rima es la letra que acompaña. Al que es del campo y le cuesta escribir, a veces la letra le sale como una copla, ¿vio? Se ayuda al sonido y la memoria se va viniendo solita” (Carta de una mujer imaginera a un amigo imaginario). Luego un telar en el que la autora teje una manta de hilitos multicolores y, para ello, se vale de textos cortos que conforman los capítulos. En ellos el compromiso social, siempre presente en la imagen del indio, el campesino y la naturaleza: “Refugios de madera. Instante en que lo ajeno a la selva se detiene. Pequeñas ciudades de niños indios con enormes canastos a cuestas. Suben con cierta dificultad…” (No potrillo pampa. Texto: Pequeños escapularios). Más adelante ojos, miradas, frases que buscan descifrar las sombras que distorsiona y proyecta la luz de la luna en la penumbra: “El jardín dormía el pasto blanco de frío. Especula la luz como un viejo trapo sacando lustres apenas por arriba. Hace rato las paredes de la casa hicieron silencio para las hormigas mientras crece verde entre baldosas…” (Texto Siete ojos en la luna. Capítulo del mismo nombre) Enseguida son diferentes mujeres las que emergen de la oscuridad y, envueltas en el traje de lo cotidiano, nos enseñan cómo usan su sexto sentido: “Esa mujer no debe llamarse Paulina. El pelo que se veía era lindo. El común de las mujeres lindas no tiene lindo pelo. No Paulina, sí…” (Capítulo: Esa mujer no. Texto: No Paulina). Finalmente la adolescencia, la memoria, los recuerdos, la soledad, el miedo, la claridad del amanecer. En síntesis una melodía que parece una improvisación de música latinoamericana, jazz y miles de sinfonías: “Sonaron acordes de guitarra como los de Eric Clapton y los dedos de Joaquín subían y bajaban a una velocidad inusitada, casi furiosa. Se detenían de pronto en algún punteo de armonía perfecto” (Ese chabón escupiendo conejitos. Texto con el mismo nombre del capítulo).

Termino aquí mi intento de reseñar del hermoso libro de Mercedes. Hay tanto aún para decir que ofrezco disculpas por no mostrar un panorama más amplio y exacto de la obra que tengo en mis manos. Quería hacerles partícipes, amigas y amigos, de esta señal inequívoca de que el mundo vale la pena. Y una feliz coincidencia. Al revisar el nombre de la Editorial tuve la sensación de que el destino confabuló otra vez en mi favor: VELA AL VIENTO, Ediciones patagónicas.

Gracias querida Mercedes por regalarme un tesoro invaluable.

14 comentarios:

josé dijo...

Mi amigo Caselo, grandísimo tipo de alguna parte al que aprendí a apreciar sin darme cuenta, de esa forma como llegan los amigos, como se acerca el amor a las personas. Cuando vi esto, fue como repetir lo que pasó conmigo con ese mismo libro conque nuestra amiga común, Merci como yo la llamo, nos agració. Ella es una mujer llena de amor por esta vida en que vamos cada cual con sus conquistas pequeñitas o a veces con esos fracazos que nos parecen enormes y sucede apenas que las apariencias nos engañan porque alguien que no queremos mete la cola. Estuve a punto de escribirte por la ausencia que explicabas y me sentí mal hasta hoy que encuentro tus palabras y nada menos que de la mano de Mercedes que seguramente con su ángel influyó para que no te escaparas de nosotros ni siquiera una semana y media / ya fue suficiente amigo, posemos unas tazas de café sobre la mesa de un bar escondido y hablemos como si fueramos compinches de toda la vida, amén.

Borrasca dijo...

Mi cachaco lindo me encanta volver a vivir contigo a través de tu post, la emoción que sentiste cuando recibiste ese preciado regalo, ya lo leeremos juntos en Girardot...

Besos cargados de cariño

Nora dijo...

Querido Mago, por donde sea tu blog siempre huele a poesía, Ahora con Mercedes...
Un abrazo inmenso!
Nora

M. Jose dijo...

Carlos, me alegro de verte y de esta manera, con esa emoción positiva que siempre llevas encima a pesar de los pesares...
Lo de Mercedes es emocionante y hermoso...y te lo mereces...
Que tengas también hoy un día especial con lo que me contaste...que ese chocolate te sepa a gloria y que tus amigos te conforten...beso siempre mi amigo del alma.
MJ

Reina dijo...

Hola mago de mi corazón; qué bien tenerte de nuevo; no serás crítico literario (yo tampoco) pero sabes lo que te gusta y lo que no; y es un lindo regalo. Además dan ganas de leerlo.

¿Sabes? la niña me recuerda a mi cuando era pequeña (salvo en lo de ser india, porque no era consciente de las razas, me daban igual, como ahora); ahora sigo mirando al cielo, hablando con los caballos y no me importan los códigos de mi entorno, sólo las personas.

Un besito

mercedes sáenz dijo...

MUCHÍSIMAS GRACIAS MAGO!. Desde el fondo del corazón agradezco tus palabras en dónde el entusiasmo parece brotar cómo la alegría de tu sitio. Cómo el verde de tu tierra. Un abrazo enorme por más que sean virtuales. Desde este corazón, mago. Merci

Alicia María Abatilli dijo...

Pues me gustaría leerlo.
Bella tu forma de hablar del libro de Mercedes, ya me gustaría alguna vez, alguien hablase así de lo que escribo.
Sabiendo de tu sensibilidad y tu don de buen escritor y también lector un consejo tuyo es algo a tener muy en cuenta.
Abrazos.
Alicia

Pedro dijo...

Mis felicitaciones amigo, por tener la fortuna enorme de tener tanta gente que te quiere y te aprecia, claro que ya sé que eso no es por fortuna, es por tu incalculable valor como ser humano, igual que el de tu amiga, nuestra amiga, Mercedes, a la que ahora mismo corro raudo a conocerla.
Mi enhorabuena también para ella por su libro, que tiene una pinta espléndida.
Un fuerte abrazo.

Cecy dijo...

Hola mi querido mago!!!
Gracias por abrir una puerta tan linda como lo haces a traves del libro que te ha llegado de Mercedes, eso me da cuenta que las distancias en estos casos no impiden nada, gracias que podemos disfrutar de ello.

un abracito.

Armida Leticia dijo...

Mago querido, mi conexión a internet ha andado mal también por acá, por erso he andado algo ausente, pero te sigo leyendo. Saludos desde México.

Sill Scaroni dijo...

Hola Carlos
Todo bién mi amigo?

Muy lindo el regalo, te felicito.

Un beso.
Sill

caselo dijo...

A todos mis cómplices gracias por recibir este regalo de Mercedes que compartí con todos ustedes. Realmente la magia existe y ella vino envuelta en palabras. Cómo me gustaría que todos enviáramos y recibiéramos estos sobres de esperanza. Un fuerte abrazo

Carlos Eduardo

Roclates dijo...

Caselo!!

Qué hermoso esto que compartes con tanta generosidad con todos nosotros.

Y cuanta razón en que la cultura es el único nexo que es capaz de unir distintas realidades a través de sensibilidades tan diversas y a la vez tan unidas!

Hermoso tu regalo, sin duda muy merecido.
Hermoso tu gesto de quererlo compartir...

Felicidades de corazón a Mercedes, es realmente maravillosa.

Querido amigo, te dejo el más fuerte y fraterno de los abrazos!!
...Desde un rincón, llamado Chile.

GRACIAS POR TANTO!



PD: fue lindo leerte desde mi "retiro".

Maria Rosa dijo...

Carlos te encontre por causalidad,
me enamoro tu música mientras leía tu blog.
Hermano colombiano te mando un abrazo desde mi Argentina.
María Rosa
PD. si quieres leer algo mio te espero en:
http://breveshistoriascom.blogspot.com/
Graciaspor tu tiempo